BORRÓN Y CUENTA NUEVA

El Matador sumó su cuarta derrota en lo que va del Campeonato, tras caer ante los de Núñez en El Monumental por 2 a 0, gracias a los dos goles del uruguayo Rodrigo Mora, uno en cada tiempo. Con el circunstancial interinato de Fabián “Pepe” Castro como DT, el equipo volvió a mostrar fallas que alarman en cuanto al juego colectivo.

El partido empezó trabado, con demasiados errores en el centro del campo y sin un dominador claro. A pesar de ello, el local se fue posicionando como el dueño de las instancias más atractivas, erigiendo a la defensa del Matador como protagonista recurrente.

En el minuto 33 del primer acto, y tras un centro desde la banda izquierda que cayó en el borde del área matadora, la paró de pecho Sánchez y se la dejó al delantero Rodrigo Mora quien pudo definir de zurda batiendo a Javi García, de destacada actuación.

A partir de ahí, al conjunto de Victoria se le hizo cuesta arriba todo lo demás. Cuando necesitó de sus individualidades para salir de contragolpe estos no estuvieron a la altura de las expectativas y perdieron rápidamente el dominio de la redonda. Tal fue así que en el primer tiempo no se logró inquietar a Barovero ni una sola vez.

El complemento fue de lo peor que se le vio a Tigre en lo que va del Torneo. Ya a los 2 minutos, y sin haber generado juego claro, fue golpeado nuevamente. Otra vez, Rodrigo Mora lastimó al Matador, aprovechando una pérdida en el mediocampo y otro quedo defensivo

No conforme con el 2 a 0 a favor, el local contó con la paciencia necesaria para continuar manejando las acciones hasta el pitazo final, mientras que Tigre se hundía en sus nervios e inconsistencia futbolística.

Las manos de Javi García fueron las causantes de que el resultado no haya sido más contundente y hasta Ignacio Canuto logró salvar, sobre la línea de gol, otra jugada que pudo ser el tercero, a los 37 minutos del complemento.

De a ratos y gracias a los cambios el Matador tuvo alguna que otra chance para descontar en los pies de Pablo Vitti y Leandro Leguizamón, pero fue poco y no alcanzó. Encima, cuando restaban apenas cuatro minutos para el final, vio la roja Martín Galmarini después de que los nervios lo llevaran a pegar una patada fuera de lugar.

La derrota fue el Waterloo de un ciclo, de nombres y de forma de pararse en la cancha, que terminó con el casual interinato del “Pepe” Castro, pero que viene de mucho tiempo antes y que deberá reconstruirse rápidamente con la llegada de Gustavo Alfaro. Hacer borrón y cuenta nueva, es lo que el equipo debe afrontar para que otra no le empiecen a doler los números.

Redacción: Fernando Viale

Fotos: Carlos Borgonovo

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