Daniel, cómo se perfila políticamente este 2016? Considera que empezó con un traspié?
“Traspié según como se mire – responde – porque las elecciones se perfilaban para que hubiera un cambio. La gran mayoría del país quería el cambio en el sistema y por eso la elección se dio de esta manera. En cuestiones políticas planteamos que no ganó Macri sino que perdió Cristina y esta es la diferencia. Qué hizo el kirchnerismo, no el justicialismo, para ganar la elección? Se cometieron grandes errores durante la campaña y dada la forma de trabajo en estos últimos cuatro años de gobierno, con un sistema en el cual, si uno tenía alguna cuestión que plantear – como desde el sindicalismo el tema de ganancias, salario familiar, jubilaciones y muchas otras cosas – te ponían del lado de enfrente. Esto llevó a hacer todo lo posible para perder la elección y hoy tenemos un presidente que, dicen, es del modelo neoliberal y ese tipo de cosas que siempre decimos los argentinos. Somos pendulares y vamos de una punta a la otra y esto sirve para analizar qué diferencias hay entre un gobierno y otro. Y cuando planteamos que se decía que el gobierno kirchnerista estaba tirado a la izquierda, en los modos y en las formas para ciertos casos no era un modelo de izquierda, sino un modelo más de derecha, ultraderechista; mucho más de lo que pueden ser los que vienen. Y los que vienen tienen que trabajar en su forma de consensuar, porque no tienen el poder político de manejo de mayorías. Tienen que trabajar en acuerdos y funcionar en conjunto porque solos no van a poder gobernar. Y ahí es donde vamos a estar nosotros los sindicalistas: acompañando las cosas buenas que hay que acompañar pero siempre dispuestos y en reserva para las cosas que creemos puedan perjudicar a la masa laboral.
En otras cuestiones hay que esperar que el rengo camine, para ver para donde renguea. Siempre tenemos la esperanza, si bien este es un partido nuevo creado hace diez años y tenemos la experiencia que todos los partidos nuevos fueron diluidos en poco tiempo, como la UCD en la época de Menem, De Narváez que duró una elección o el Frente Grande; que fueron los que quisieron tener la tercera opción entre peronismo y radicalismo y terminaron siendo diluidos”.
En su momento tuvieron la fuerza pero no supieron capitalizarla.
“No, porque empezaron a hacer a cuerdos y de alguna forma perdieron la iniciativa de ser una opción diferente y terminaron siendo más de lo mismo, de un partido o del otro.
Hoy hay un planteo de una fuerza distinta, que si bien se nutre de estas dos raíces, peronista y radical – porque esto es innegable – nos presenta el definir a que llamamos derecha e izquierda, donde está cada una y el centro hoy, porque se van corriendo. Algunos se van tanto a la derecha que pegan toda la vuelta y terminan siendo de izquierda. Acá lo que hay que pensar es que lo que se tiene que construir es un país que tenga laburo. A la gente hay que ayudarla cuando hay grandes crisis económicas, pero después lo que hay que generar es trabajo. Cuando tuvimos la debacle del 2001, Duhalde se hizo cargo y comenzó a subsidiar a la gente porque había trabajadores que no tenían para darle de comer a su familia y no podían salir a robar; porque si tu familia tiene hambre la necesidad tiene cara de hereje. Ahí empezaron con los planes sociales y me parecía perfecto y eso tenía un correlato, como fueron después las cooperativas, que empezaron a darle trabajo a la gente. Pero quedó ahí, no terminó de dar el salto de calidad de hacerlos trabajar. Se terminó repartiendo planes como si fueran dádivas, o a los militantes políticos, según la cara del cliente. Eso fue lo que destruyó este modelo económico de estos doce años. El último año fue todo militancia paga y la militancia es otra cosa, es mítica. Cuando la militancia es paga, se transforman en mercenarios, que van a tratar de mantener su credibilidad cueste lo que cueste porque se llenan los bolsillos. Y cuando se da que el empleo que se generó en Argentina fue 99% público esto hace que el Estado sea una bomba de tiempo, porque sigue absorbiendo dinero para poder cubrir esa masa salarial y en algún momento ocurre la debacle. Y ahora pasa esto, tenemos muchos que se dicen ser empleados públicos y están reclamando por sus despidos y en realidad muchos de ellos solo están aprovechando la volada. También hay trabajadores genuinos por eso hay que ver cada caso y revisar bien, porque hay trabajadores de carrera aunque figuran como contratados, porque eso se debe a la desidia de los gobiernos, que luego de muchos años no los han puesto en planta permanente. Esos despidos hay que reverlos, pero los otros, los que no trabajan, lo lamento”.
La política siempre funcionó igual. El que entra con determinado funcionario sabe que ese empleo tiene un límite, que es cuando termina el mandato del político; pero acá se da que se aferran a ese puesto.
“Fijate que está el caso del Senado de la Nación, donde hay 4 mil empleados, que es una barbaridad. Si se les pide a todos que vengan a trabajar es imposible, no hay lugar para todos. Ese es uno de los problemas que existen. Por qué se les paga mal a los maestros en Argentina? Porque hay 4 maestros por cada puesto. Cuando hay una torta para repartir o si hubiera 2 por puesto, un titular y un suplente, ganarían el doble. En este caso todos se llevan un pedacito chico de la torta, están igualando para abajo. Lo que hay que hacer es igualar para arriba y que la docencia esté bien paga. Pero hay un montón al que les están regalando la plata, y eso pasa igual en el Estado, en un montón de estamentos del país. Y a veces alguien tiene que poner cara de malo y corregir esa situación, para poder utilizar ese dinero en inversiones, como la obra pública, colegios, puentes, electricidad. Esa inversión que hace a la cadena de obra pública y privada, toda esta gente que hoy está con planes, va a poder trabajar en estos lugares. Pero esto lleva tiempo y más cuando hay que hacer una corrección tan grande. Por esto durante este año al nuevo gobierno hay que darle tiempo y dejarlo hacer, siempre que no haga las cosas por decreto y pase por el Congreso. Para eso necesita hacer acuerdos partidarios, porque hoy se manejan por decreto por faltarle la mayoría necesaria en el Poder Legislativo y por eso no llaman a extraordinarias. Como pasó con el presupuesto de la Provincia, que no se lo votaban por capricho, hasta que los propios intendentes salieron a reclamar. Esta es una cuestión de funcionamiento”.
Gremialmente, como ve Utedyc este año?
“Venimos trabajando muy fuertemente y de alguna manera empezamos a trabajar de forma distinta a los otros gremios. Dese el 2005/6 en adelante, esperábamos a ver que sacaban los otros gremios para discutir nuestra paritaria. Y eso era como jugar de furgón de cola. Después decidimos jugarnos a salir primeros en las paritarias, lo que hicimos a partir del 2007/8, discutiendo en pleno enero o desde diciembre, para arrancar el año con un aumento salarial. Y así fuimos marcando tendencias en un montón de gremios, porque si analizamos los aumentos que conseguimos durante estos años, fuimos el gremio que más consiguió. En el último año quisimos modificar esto, porque se hizo difícil negociar en estas fechas, ya que a veces queda abierta una paritaria y no se puede terminar de cerrar. Por eso el año pasado negociamos por el primer semestre del 2015 para después cerrar el año cambiando la fecha de negociación. De junio 2015 a junio 2016. De esta forma hicimos varios convenios y hoy ya tenemos cerrado el aumento del primer semestre de este año, que es del 15% en enero. Y en aquellos convenios que no habíamos cerrado de esa manera se negoció por el primer semestre también un 15%. Después vamos a sentarnos, a partir de abril o mayo, para ver qué pasa en el segundo semestre. Pero calculamos que la base de la discusión salarial va a ser similar a la del año pasado, va a andar por el 30 o por encima del 30%, porque tenemos que cubrir el desfasaje que tuvimos por la inflación del año pasado y con la perspectiva de inflación que hay para este año. Porque con la devaluación que hubo y los aumentos, no creo que esté por debajo del 30%”.
Finalizando, considera que a este gobierno hay que darle un plazo mínimo de por lo menos seis meses para ver adonde apunta?
“Creo que si. Por lo que se está viendo están haciendo cosas bien, tienen buenas intenciones. Pero el planteo es que las buenas intenciones se tienen que traducir en hechos. Hay cosas que son dolorosas según para quién las esté sufriendo. Cuando se plantea que hay una devaluación del 30%, el bolsillo del trabajador se ve muy golpeado porque en Argentina tenemos una cultura inflacionaria. Y así no tenga el dólar incidencia en las cosas que uno consume, las aumentan igual, por las dudas. No hay un sistema solidario a nivel de comercio o de los generadores de precios. Está la buena intención de mantener una canasta de precios de lo que es el consumo familiar y está en estudio sacarle algunos puntos del IVA a los productos de la canasta familiar, que esperemos que no se aproveche el comerciante y se lleve para su bolsillo esta rebaja. Creo que estamos bien y tengo una buena expectativa. Los dejaremos trabajar como corresponde y seguiremos observando, opinando y dando nuestras sugerencias. A todo aquello que esté bien lo vamos a aplaudir y a acompañar y a lo que esté mal lo vamos a discutir de la misma forma que lo hicimos en los gobiernos anteriores. Porque nuestras críticas son constructivas, nunca vamos a plantear críticas destructivas porque necesitamos un Estado fuerte y trabajador. El Estado debe controlar y defendernos de los poderosos. Si quitan los subsidios en la luz, el gas y el transporte, tenemos que ver que esos subsidios vuelvan de alguna manera al trabajador. El error del gobierno anterior fue subsidiar a las empresas y no a los trabajadores. Las empresas se comían el dinero y no invertían. Hay que hacer un control muy preciso sobre eso, porque los subsidios son parte del salario de los trabajadores. Si sacan los subsidios, pagamos más y el servicio sigue siendo igual de malo, no corregimos nada. Hay que trabajar fuerte y hay que hacer lo que está haciendo Sergio Massa, que plantea una oposición constructiva, criticar lo criticable, exigir lo que se deba exigir y acompañar lo que haya que acompañar. Esta es la forma de que esto funcione y así debería ser en cualquier país democrático del mundo, con esta idea rectora. Si se piensa que algo está mal, hay que decir porque está mal y como se corrige, dame una idea. Es muy fácil criticar lo que hace el otro; el que no hace nada no puede cometer ningún error”.
Nota exclusiva para Compromiso Social de Horacio Achille