Había una vez un rey que al que le regalaron un halcón en el día de su cumpleaños; él estaba muy contento con este obsequio.
Cada día posaba al ave sobre la rama de un árbol; la alimentaba y cuidaba con gran dedicación. Sin embargo, su dicha se desvanecía ante la imposibilidad de poder volar de su halcón.
Fue entonces que se dirigió a la Corte para manifestarles: “Daré una gran recompensa a quien enseñe a volar a mi halcón”.
Pasaron expertos veterinarios; entrenadores y magos que intentaron en vano hacer que el halcón volase.
Cierto día el Rey muy entristecido salió a su terraza, vio en el cielo un punto negro. Enseguida se dio cuenta de que era su halcón que estaba volando, esto lo colmó de alegría.
Inmediatamente se dirigió a su Corte diciendo: “Tráiganme a quien ha logrado hacer volar a mi halcón”.
Le trajeron a un sencillo campesino a quien le preguntó: “¿Sos mago, sos un hombre misterioso que sabe mucho? ¿Cómo hiciste volar a mi halcón?”. El hombre le respondió: “Su Majestad, sólo corté la rama; el halcón se dio cuenta de que tenía alas y comenzó a volar”.
La mamá es la que nos hace aferrar a la tierra y nos da el calor de hogar, el papá es quien nos enseña a volar, el que se da cuenta de que tenemos alas.
Necesitamos de las dos cosas; al papá que nos enseñe a volar, pero no que nos enseñe a volar con el vuelo que le gustaría al papá; no el vuelo que al papá le hubiera gustado volar, sino que el padre es el que descubre el verdadero vuelo, la capacidad de volar, de vuelo propio de su hijo.
Necesitamos papás así, que nos enseñen a volar, que tengamos grandes horizontes, grandes cielos; el papá es el que ayuda a su hijo a soltarse de la rama y a aprender a volar.
Papá, acompañá a tus hijos, tomalos de la mano y enseñales a volar; no los sueltes tan pronto, como para que de repente se queden solos y se sientan frágiles; acompañalos lo suficiente, pero tampoco te aferres demasiado impidiéndole volar.
Jesús decía: “Todo lo he recibido de mi padre”, sabía lo que decía y si hay alguien que voló alto fue Jesús.
Feliz Día del Padre.
(*) Obispo auxiliar de la Diócesis de San Isidro