DANZAS DE MEDIO ORIENTE Y AFRICA ANIMARON LA NOCHE DE SAN ISIDRO

La noche del sábado pasado, muchas fueron las personas que se acercaron al Concejo Deliberante de San Isidro para disfrutar de un nuevo espectáculo de la Compañía de danza Mujerías.
 
Esta vez, el grupo de bailarinas liderado por Carla Domínguez presentó el espectáculo titulado “Danzas de las Féminas”, especialmente concebido para celebrar el Mes de la Mujer. Fue así una nueva actividad gratuita y de acceso libre que se suma a muchas otras propuestas culturales relacionadas con el universo femenino.
 
En una velada en la que muchas ciudades del mundo, incluida San Isidro, celebraron La Hora del Planeta, 10 mujeres bailaban con sus pies descalzos, danzas rescatadas muchas de ellas casi del olvido.
 
La voz en off de Rosana Pagani, una de las creadoras de la representación, fue desvelando las diferentes temáticas y paisajes por las que el público iba a transitar.
 
Unas luces tenues, el humo que a veces inundaba la escena y la música de ritmos exóticos y percusiones intensas  ayudaban a recrear unos mundos del lejano Oriente y Norte de África, pertenecientes a culturas lejanas en el tiempo y el espacio, pero por momentos mucho más cercanas.
 
A través del lenguaje corporal y alternando números con un sello más moderno o tradicional, se sucedían episodios vinculados con los elementos naturales como el fuego, los actos cotidianos, como aquello que sucede tras los velos del cuarto de una dama, o rituales religiosos.
 
Una mezcolanza de gestos, miradas y pasos que en tiempos remotos fueron solo visibles para los dioses o en círculos muy íntimos y que en muchos casos, como relata Rosana Pagani “son muy especiales y solo se transmiten de forma oral”, como la que ella bailó con sus largos cabellos rojizos, haciendo girar vertiginosamente su cabeza, en un torbellino hipnótico, perteneciente a un pequeño pueblo de gitanos irakies llamados Kawleeya.
 
Trece números en total se sucedieron en una noche llena de sensualidad y delicadeza. En cada uno de ellos, las vestimentas de las bailarinas cambiaban, haciendo que el espectáculo mutara de manera muy dinámica.
 
La diversidad de matices era constante. Unas veces con mantos oscuros llenos de misterio, otras con alas doradas que desplegaban de forma muy vistosa  o con una prenda sencilla y blanca llena de espiritualidad.
 
Especialmente impactantes fueron los momentos en las que una de las bailarinas apareció coronada con unas serpientes en la cabeza, simulando ser la Gorgona Medusa o aquel en la que ya para finalizar el acto, todas ellas aparecieron vestidas de blanco y bajo ritmos potentes y frenéticos danzaron como poseídas por una energía misteriosa.
 
Al finalizar el acto, todas ellas junto al público aplaudían sonrientes a familiares y amigos. Entre ellos a una pequeña bebé llamada Maitena que es hija de una Carla Domínguez que pese a ser su primer mes post embarazo, aún tuvo el coraje de subirse al escenario para interpretar a la Diosa  Isis. 
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