En Villa Adelina, nos encontramos con el Concejal Carlos Castellano, a quien le preguntamos sobre la actualidad política del distrito de San Isidro con vistas a las próximas elecciones, respondiendo que: “San Isidro no es ajeno al contexto nacional y provincial. Hace más de un año fue decisión de la gran mayoría de la población de San Isidro, de acompañar un modelo político que busca recuperar la institucionalidad y transparentar la gestión pública, así como que la justicia sea más eficiente y que no sea coaptada por políticos sino que esté dotada de independencia. También busca recuperar la cultura del trabajo y del esfuerzo como un valor social y no que en forma sistemática trabajemos sobre planes sociales que terminan esclavizando a los pobres que viven de esos subsidios. Asimismo comenzó a sincerar las variables económicas, no solamente con las acciones que se tomaron con la principal referencia estadística que tiene el país en esta materia, que es el Indec, sino también en lo referente a políticas económicas que buscan tener seriedad. Hay muchas decisiones que no son gratas para la población, como el aumento de tarifas, pero también en muchos casos había injusticias. Había sectores altos con gran poder adquisitivo que terminaban pagando una tarifa de luz de $ 100.- a $ 150.-, cuando de cable o de seguro del auto pagaban mucho más. Y esto no está bien porque un país debe tener una escala de valores y en este caso estaba distorsionada. Por eso se tomaron decisiones que no son agradables pero el rumbo es el adecuado. A veces uno puede discrepar en la forma pero los objetivos están bien planteados y en esto el Municipio de San Isidro no puede estar ajeno. Creo que esto va a ser valorado por la población de San Isidro y evaluará la gestión de la Gobernadora Vidal que sin duda y con mucho valor está enfrentando a un gran poder de mafias y de corrupción que estaba enquistado en la gobernación de la Provincia de Buenos Aires. Ha lanzado un plan de obras públicas y de saneamiento de la administración bastante importante. En el caso puntual de nuestro distrito estamos haciendo obras con fondos provenientes de la Provincia de Buenos Aires, como por ejemplo la ampliación del Hospital Materno Infantil, la reparación de la calle Paraná que ya se está terminando – en forma conjunta con el Municipio de Vicente López -, también estamos arrancando el ensanche de la calle Uruguay entre Av. Sucre y Acceso a Tigre y dentro de poco, luego de unos estudios, vamos a arrancar con una obra que beneficia a nuestros vecinos y a los de San Martín, como es el ensanche, mejoramiento, obras de desagues pluviales y posiblemente un túnel sobre lo que es Av. Sarratea, que es un acceso fundamental en lo que es el tránsito que viene de la zona oeste o de aquellos que vienen por Panamericana desde el norte del país y se tienen que dirigir a zona oeste puedan tener un carril alternativo que tomarán sin tener que llegar a Márquez y para descongestionar este punto neurálgico. Hay obras que son importantes, que hay que trabajarlas y el vecino las va a reconocer”.
Hay un tema caliente desde hace años en lo que atañe a la Provincia, que es la seguridad. Qué opina al respecto?
“Me parece que estamos mal pero son buenas las metas que se plantean. La primer meta fue terminar con la corrupción policial, que formaba parte también del sistema penitenciario de nuestra Provincia, siendo este un gesto político muy importante. Gran parte de la política de la P.B.A. se financiaba con plata proveniente de ámbitos policiales, por eso hay gran cantidad de denuncias en la Justicia sobre personal policial que se encuentra procesado, al igual que de personal del Servicio Penitenciario. La línea es buena pero falta. Es buena la posibilidad de articular acciones entre Gobierno Nacional, Provincia y Ciudad para ciertos controles fundamentales. Hoy en San Isidro podemos ver a diario controles policiales, de Prefectura y de Gendarmería y también, al leer las noticias, vemos que hay una lucha importante contra el narcotráfico. Por todo esto me parece que el camino es bueno, aunque falta mucho porque la inseguridad es un tema muy complejo que no hace solo a la prevención del delito en materia policial. Hay también cuestiones sociales que hay que atender y también en materia de sanciones, donde es muy importante el accionar del Ministerio Público Fiscal para que sea eficiente y también por parte del sistema judicial. Y hay que hacer notar que una vez que se produce la sanción el sistema penitenciario intente recuperar a la persona que delinque para el bien de la sociedad y no que después salga peor de lo que ingresó y que al poco tiempo vuelva a delinquir. Estamos en el buen camino pero hay que sostenerlo en el tiempo, porque los resultados los vamos a estar viendo de acá a tres o cuatro años”.
Otro tema de los argentinos son las dos décadas perdidas en el tema escolar. Esto afecta nuestro futuro?
“El futuro es la educación, el conocimiento, pensados en el sentido más amplio. Educación no es una escuela donde los chicos van a aprender una tabla matemática o a redactar una prosa. Tiene que ver con una construcción de valores. Ahí es donde los argentinos hemos fallado con la escolaridad y estamos fallando como sociedad por no cumplir la familia el rol que le cabe en esa construcción de valores. No puede ser lo mismo el que delinque que el que busca trabajar en forma honesta; ni el que estudia y se esfuerza a pesar de las dificultados que aquel que no ha incorporado desde su ámbito familiar el valor del estudio. No puede ser que un docente, que desde ya debe ganar mejor, piense como servidor público en dejar a los chicos sin clases, cuando en realidad ahí no estás discutiendo ganancias sino un servicio esencial que hay que prestarlo, sino se termina vulnerando un derecho de los menos pudientes, porque a la escuela pública van los hijos de los trabajadores, de las clases más vulnerables. Los hijos de clase media, los que pueden, los mandan a un colegio parroquial, donde no hay paros. O sea que desprotegen a aquellos que son los que más hay que proteger. Esto no significa que el reclamo no sea legítimo, sino que es importante tomar en cuenta el perjuicio que se les está causando a los chicos. Me parece que deberíamos discutir un tema en el ámbito de la sociedad que es como el Estado le termina generando a los ciudadanos problemas adiciones, dado que un chico que no va a la escuela implica que una mamá que trabaja tenga que estar dejando el trabajo para cuidar a los chicos que quedan en casa y así se desarticula todo el protocolo de trabajo diario que todas las familias tienen. Este es un tema para discutir y resolver, por eso más allá de la empatía que uno pueda tener hacia los maestros y su legítimo reclamo, también hay que reconocer que no se puede utilizar a los chicos como herramientas de presión, convirtiéndolos en rehenes de algunos sindicalistas que tienen, quizás, finalidades más políticas que sociales. No nos olvidemos que la docencia no es pública o privada, es pública cien por cien; la diferencia es si es de gestión pública o de gestión privada, pero es un bien público de todos los argentinos”.