El público siguió con las palmas y canturreo los temas del cantante, siempre acompañado por su escudero musical Nicolás Albornoz a la guitarra y Lucas Marcos al bombo.
“Le canto a la tierra y a la tradición. Pero también deseo que mi folklore sea más flexible y que pueda dar voz a los problemas sociales”, dice Inger.
Finalizó así un nuevo ciclo de folklore en el Concejo Deliberante de San Isidro que presentó intérpretes de muy buen nivel y que se espera como deseaba su organizadora, Adriana Gañán, volver el año que viene.