En los últimos años, las empresas comenzaron a percibir la sustentabilidad no sólo como una buena práctica. En tiempos de relaciones cada vez más estrechas con públicos de interés, mayor acceso a la información y escasez de recursos naturales, la sustentabilidad asumió el papel de protagonista, como valor esencial para la perennidad de los negocios.
De acuerdo con los informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), divulgados en 2017, cerca de tres de cada diez personas en todo el mundo – un total de 2,1 mil millones – no tienen acceso a agua potable en su casa, y seis de cada diez – o 4,5 mil millones – carecen de saneamiento seguro. Los impactos negativos de la degradación ambiental, como sequías y escasez de agua dulce, asumieron un papel relevante en la lista de desafíos de la humanidad.
En el caso de la industria, cuya utilización de recursos como agua y energía es fundamental para la operación, los períodos de escasez hídrica tienen el potencial de impactar fuertemente a la producción. Así, el uso eficiente de estos materiales y la mitigación de impactos pasaron a figurar en la estrategia de las compañías y alinearse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), adoptados por empresas que firmaron el Pacto Global.
El objetivo número seis del compromiso consiste en asegurar la disponibilidad y gestión sostenible del agua y saneamiento para todos, que, debido a su impacto, es responsabilidad tanto de la industria como del poder público. Entre sus premisas está aumentar sustancialmente, hasta 2030, la eficiencia del uso del agua en todos los sectores y asegurar retiros sostenibles y el abastecimiento de agua dulce para enfrentar la escasez de agua, así como mejorar la calidad del agua, reduciendo la contaminación, eliminando el volcado y minimizando la liberación de productos y materiales peligrosos
En línea con estos aspectos, algunas iniciativas ya son una realidad en la industria, como las mejoras en la planificación de la producción a fin de reducir la necesidad de limpieza de plantas industriales y la realización de limpiezas en seco proceso que, en algunos casos, puede corresponder a más de la mitad del consumo de agua en las fábricas.
El apoyo a iniciativas públicas puede contribuir no sólo a la empresa, que utiliza fuentes hídricas del entorno, sino también a la comunidad. Es el caso del Programa Productor de Agua, por ejemplo, realizado en asociación con el Ayuntamiento de Guaratinguetá y la Fundación Espacio ECO®. El proyecto tiene como objetivo aumentar la disponibilidad de agua en la Cuenca Hidrográfica del Ribeirão de Guaratinguetá – responsable por el 90% del abastecimiento público de agua del municipio. La iniciativa prevé prácticas y manejos de conservación del suelo, recuperación de los bosques ciliares y protección de los remanentes de vegetación nativa y manantiales.
Además, más que proyectos específicos y emergentes para situaciones de escasez hídrica, incluir el tema en la estrategia de negocios es una premisa importante, ya que el consumo de agua está totalmente relacionado al desarrollo de la operación. Los indicadores de monitoreo y metas de reducción, aún en entornos administrativos, pueden marcar la diferencia para un cambio estructural en el corto, mediano y largo plazo.
Se hacen necesarias una inversión inicial para el desarrollo de estos proyectos, una economía pensada a largo plazo y la mitigación de posibles riesgos derivados de períodos de escasez. Así, conscientes de nuestra corresponsabilidad frente a estos desafíos, revertiremos mínimamente el grave escenario hídrico previsto para los próximos años.
Emiliano Graziano, Gerente de Sustentabilidad de BASF para América del Sur
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