Todos alguna vez experimentamos ansiedad frente a una situación. La ansiedad es un mecanismo que nos pone en alerta frente a lo que percibimos como una amenaza. Por lo tanto, cierto grado de ansiedad es adecuada para prevenir situaciones peligrosas. El problema ocurre cuando este grado de ansiedad comienza a interferir en nuestras vidas, haciendo que evitemos situaciones, lugares y/o personas.
O sea, cuando aparece sin motivo aparente, con un grado alto de intensidad y de manera frecuente.
La ansiedad está asociada a la incertidumbre. Cuando no tenemos el control sobre algo y no sabemos que es lo que va a pasar, nos agarra ansiedad. En general, cuando nos cuesta lidiar con la incertidumbre, lo que ocurre es que comenzamos a pensar como se llevaría a cabo la situación en cuestión, creyendo así tener cierto control. Por ejemplo: en la situación actual de aislamiento que nos toca pasar, podemos experimentar ansiedad por lo que vendrá, puede suceder que nos enredemos en nuestros pensamientos con respecto al futuro. Producto de esto, es esperable que se manifiesten alteraciones del sueño y de alimentación. Si bien esta situación que estamos atravesando es excepcional, lo mas probable es que los síntomas de ansiedad cedan finalizado el aislamiento.
Si por el contrario la ansiedad continua y comienza a ser mas intensa, lo mejor es que consultes con un profesional.
Hábitos que ayudan a prevenir la ansiedad:
Llevar un estilo de vida saludable.
Practicar ejercicio físico de manera regular.
Practicar técnicas de relajación (respiración diafragmática).
Lic. María Florencia Azerrat.
MN:58620