Primera charla en este ciclo de Ciudades Futuras, con Facundo Manes. Cuál es su opinión sobre estos encuentros?
“Felicito al Intendente de Tigre, Julio Zamora, porque está hablando temas que a la sociedad le importan; porque más allá de los problemas económicos y sociales la sociedad tiene un grave problema de salud mental. Hay mucha incidencia de ansiedad, depresión, insomnio. Y en ese contexto hay un aumento de las adicciones, no solo de las drogas psicoactivas como la cocaína, etc., sino también las de comportamiento, como la ludopatía. Este fue el tema de hoy porque los chicos están con mayor incidencia jugando, apostando; con la ilusión de control, pero en realidad tienen una adicción que hace que los controlados sean ellos. Tenemos que legislar, que educar, contener, por eso la Iglesia tiene un rol importante, al igual que el Estado, los legisladores, la sociedad, los padres. Es un problema que nos involucra a todos”.
Esta es una definición muy concreta, pero cree que la clase política argentina está a la altura, entiende la problemática y legisla en función de eso, o falta todavía?
“Falta. Yo creo que la clase política argentina está en déficit con la sociedad, y la sociedad tiene que entender que la dirigencia sale de la sociedad. Creo que la crisis de la Argentina no es solo de la dirigencia política, sino de los líderes empresariales, periodísticos, sociales. Es también una crisis de valores. El problema argentino excede el problema económico, es una crisis de falta de proyecto colectivo. Estamos muy desorganizados como sociedad y cada sector tira para su lado. Y también creo que la Justicia tiene mucho por mejorar”.
En algún momento intentó un paralelismo con el corto plasismo, con lo que produce la adicción.
“Exacto. Lo que vemos en los adictos es una miopía de futuro, recompensa inmediata sin ver las consecuencias negativas a largo plazo y en la Argentina estamos así hace décadas, con miopía de futuro, sin pensar en el largo plazo. Permanentemente estamos concentrados en el presente y así nos va”.