Los vecinos de Villa Adelina, Vicente López, se congregaron en protesta por el asesinato del vecino Daniel Muzzillo, de 55 años, quien fue muerto ayer al llegar a su domicilio en compañía de su esposa, cuando dos motochorros los interceptaron para robarle su moto.
Lo asesinaron a sangre fría con dos balazos por la espalda en la puerta de su casa Fray Cayetano Rodríguez casi esquina Santa Fe. Y lo que provocó más indignación a los vecinos es que el hecho ocurrió a escasos 150 mts del destacamento policial que se encuentra en la Plaza Eduardo Ader, sumado esto a que no es el primer hecho de inseguridad en el barrio.
Este sector del distrito se encuentra a una cuadra de San Isidro, y a dos cuadras de San Martín y tres de José León Suárez; lo que permite que los delincuentes, con solo hacer un par de cuadras cambien de localidad, lo que ocasiona un libre accionar a los malvivientes.
Una importante cantidad de vecinos se congregaron primero en horas del mediodía cortando la calle Paraná, principal arteria del barrio y divisoria de distritos. Luego, a las 20 horas, se reunieron en la Plaza Ader, donde se encuentra el destacamento que debería brindar seguridad al barrio, y donde concurrieron también familiares de víctimas de hechos de similar naturaleza.
Lo que provocó la indignación popular fue el hecho de la inacción del destacamento que debería brindar seguridad al barrio, sin que a la fecha se haya notado mejoras en este sentido. Solo se observa vigilancia efectiva en la calle Paraná, donde se encuentran los negocios de la zona, pero el vecino fue asesinado a menos de 100 mts. de la misma. Es que estamos a merced de los malvivientes?
Este es un tema recurrente en nuestra Provincia. Y yo me pregunto: ¿Hasta cuándo? Cuántos más deberán morir antes de tener la seguridad que merecemos? Pagamos nuestros impuestos, incluida la tasa de seguridad. Qué recibimos a cambio?
Necesitamos un cambio de mentalidad, un cambio de políticas. No alcanza solo con la buena voluntad de un grupo de policías, hace falta una política estructural que incluya a los jueces que apliquen las leyes y no dejen salir una y otra vez a los delincuentes.
Señores políticos: piensen que la próxima vez la víctima puede ser su hijo, su esposa, su padre. O ustedes mismos.