Tras la Semana Mundial de la Lactancia, el ministerio de Salud bonaerense sugiere consultar durante todo el proceso de amamantamiento en sus 173 consultorios de lactancia.
Que 8 de cada 10 bebés de entre 6 y 11 meses sean amamantados en la Provincia de Buenos Aires evidencia que la mayoría de las familias considera positiva la nutrición con leche humana. Sin embargo, llega un momento en que, ya sea por trabajo, condiciones de salud o falta de deseo, entre varios posibles motivos, es necesario destetar.
Para este proceso, las especialistas del ministerio de Salud bonaerense recomiendan, ante todo, hacerlo de manera gradual, nunca de un día para el otro, y acercarse a alguno de los 173 consultorios de lactancia en caso de precisar la ayuda del equipo de salud (Buscar el más cercano ingresando al siguiente link: https://www.ms.gba.gov.ar/sitios/maternidad/comunidad/lactancia/)
Este año, el lema de la Semana Mundial de la Lactancia en la PBA, que se celebró del 1° al 7 de agosto, fue “Promover y acompañar las lactancias en cada etapa”, y apunta a fomentar la nutrición con leche humana por ser el alimento más completo, protector, ecológico y económico. Se considera, también, un derecho humano, tanto para las personas con capacidad y deseo de amamantar como para los y las bebés.
La recomendación vigente de los equipos de salud es dar la teta en forma exclusiva hasta los 6 meses de edad. Luego, complementarla con otros alimentos hasta los 2 años de vida. Sin embargo, no hay límites establecidos, fijos y generales, para finalizar la lactancia: “Esta es una decisión muy particular que incluirá a la persona que amamanta, al niño o niña y a la dinámica de cada familia”, explican desde el programa de Lactancia del ministerio de Salud bonaerense.
“La imposibilidad de sostener la lactancia suele darse por cuestiones propias de cada familia, por situaciones laborales o de salud que contraindican amamantar y, también, en muchos casos aparece el deseo de terminar con ese proceso de alimentación y vínculo”, explica Mariana Specogna, coordinadora del programa de promoción de la Lactancia bonaerense.
No obstante, las especialistas de la cartera sanitaria también aclaran que uno de los argumentos que se suele dar como motivo para dejar de amamantar es que se ha dejado de generar leche. Sin embargo, referentes en lactancia afirman que hay un gran mito sobre la falta de producción de leche humana que también se puede trabajar en los consultorios de lactancia: “Esa creencia suele tener relación con complicaciones para establecer un buen agarre y una producción adecuada que, sin embargo, con acompañamiento y ayuda pueden revertirse”.
Pasito a paso
Muchas personas que amamantan desean destetar porque sienten que es un proceso que quieren cerrar para recuperar la autonomía de su cuerpo o para recuperarse del cansancio de la crianza. No obstante, suele costarles plantearlo por culpa, temores y prejuicios.
Cualquiera sea la causa del destete, las especialistas insisten en la necesidad de hacerlo poco a poco, de un modo gradual, para cuidar al niño o niña y, también, para que sea sustentable.
“Existen tantas estrategias para el destete como lactancias posibles”, afirma Alejandra Contreras, del programa de Lactancia de la PBA. Y en ese sentido, recomienda pedir asesoramiento en los consultorios de lactancia de la Provincia porque “es muy importante que el equipo de salud conozca las singularidades de cada persona y familia para que puedan construir juntos estas estrategias”.
En primer lugar, se suelen recomendar medidas anticipatorias, es decir, poner en palabras de la forma más sencilla posible, el deseo de quien amamanta de finalizar esa lactancia en un tiempo. “Es importante anticipar con la palabra que hay un proceso que va a empezar, sobre todo cuando estamos hablando de niños o niñas de más de dos años”, sugiere Contreras. Y agrega que, por ejemplo, se le puede decir que su mamá está cansada de dar la teta muchas veces al día y que, de ahora en más, algunas veces no le va a dar la teta pero sí le va a ofrecer agua o fruta, también se puede reemplazar por un juego o un abrazo, “sobre todo porque hay algunas tomas que son más desde el apego y el vínculo que desde la necesidad de alimentarse”, explica Contreras.
En otras épocas, para dejar de amamantar era habitual decirle al niño o niña que a la madre le dolía dar la teta, incluso se les recomendaba colocarse curitas en los pezones. Hoy, en cambio, los nuevos paradigmas de crianza apuntan al diálogo con las infancias: “Durante el proceso de destete, por ejemplo, se le puede decir al niño ‘yo de día no te voy a dar la teta pero sí lo voy a hacer para dormir’, estas medidas anticipatorias contribuyen a que la aceptación resulte más sencilla”.
Hacer un dibujo, regar una planta, tomar agua, ofrecer otro alimento acorde a su edad, hacer upa cuando hay sueño, salir a dar un paseo, son solo algunos de los recursos posibles para, poco a poco, reducir la cantidad de tomas diaria. En ese sentido, aclara Contreras, es muy importante la red para la persona que amamanta, quien va a necesitar ayuda en este proceso porque muchas veces el bebé no quiere otra cosa más que teta. “Acompañar ese proceso es muy importante e involucra a todo el entorno del niño o niña que tiene que poder sentarse a pensar y dialogar con el equipo de salud sobre cuál es la mejor estrategia para cada caso”.
Por otra parte, el mayor desafío para las familias es dejar de amamantar a la noche, porque muchos bebés suelen dormirse a la teta. En los consultorios de lactancia del ministerio de Salud bonaerense es posible obtener orientación para construir esa instancia de sueño sin necesidad de amamantar. Allí, las profesionales con formación específica y de calidad tienen la posibilidad de acompañar y guiar con respeto, recursos y evidencia cada proceso de lactancia, desde el inicio hasta el destete, ya sea por el deseo de quien amamanta o por alguna otra situación o indicación de salud.